2022/08/16

VIAJE DE VERANO DESDE UN EXILIO VOLUNTARIO

 



El inicio de un viaje virtual


La atracción ha sido repentina, el enamoramiento inmediato. Le he visto erguido y ofreciéndose, rodeado de otros compañeros en posiciones más adelantadas y ventajosas, pero su postura arrogante le hacía destacar del resto. El destello que me ha obligado a concentrar mi mirada en él, una vez singularizada su silueta en mi pupila, ha sido su título: El infinito en un junco. Lo he tomado en mis manos, examinado la portada, me he entretenido en la contraportada y detenido en el índice. En la contraportada he leído que se trata de un libro sobre la historia de los libros; que, además, es un libro de viajes; y que, sobre todo, es una fabulosa aventura colectiva. En el índice he intuido los paisajes, casi todos pretéritos, por los que podría transitar con su lectura. Y he pensado que el libro podría sustituir a un viaje en esta parte del verano.

Creo que leer algunos libros es como realizar un viaje con ellos, aunque no sean libros de viajes. Tras la repentina atracción que he sentido por El infinito en un junco no he pensado que su lectura sería como un viaje; llegué a esa conclusión unas horas más tarde. Yo no tenía ninguna noticia sobre el libro, que ya tiene dos años y más de 40 ediciones; nuestro encuentro ha sido casual, totalmente fortuito. Lo he visto en una librería de Bilbao, a la que había ido a recoger un encargo, y allí lo he ojeado; era una edición de bolsillo. Antes de comprarlo he husmeado por las mesas contiguas. He visto unos cuantos libros con títulos que anunciaban un contenido que, con toda seguridad, estaba dirigido a las personas que se pretendía atraer con ellos; pero a mí me repelían los mensajes que se presagiaban. Han hecho que pusiese en cuarentena el enamoramiento inmediato que un título había producido en mí. ¿Era fiable aquel libro rodeado de compañeros que me desagradaban?

Estaba solo y tenía tiempo. Me he acordado de una librería que, aunque no la he frecuentado mucho porque apenas voy a Bilbao, siempre me ha parecido atractiva y, sobre todo, atendida por personas que conocen muy bien su oficio: la librería Cámara en la calle Euskalduna; una librería de las que ya es difícil encontrar. He pensado que si hallaba el libro en ella tenía que tratarse de una obra fiable. Lo tenían. No era una edición de bolsillo, por lo que me ha resultado el doble de caro, pero era un formato más atractivo, más agradable al tacto y se sostenía con más comodidad abierto sobre la palma de la mano. Era el libro por el que, sin conocerlo, me había sentido repentinamente atraído, aunque ahora con un vestido más suave, más elegante, más atractivo al tacto. Utilizando palabras escritas por su autora Irene Vallejo (que más tarde encontré en el prólogo) su contacto, su roce y su ductilidad eran más agradables que las de los “...libros de bolsillo encolados que siempre intentan cerrarse como si fueran mejillones”. Con la fiabilidad que el lugar me proporcionaba, y con un traje más fino, ahora sí: me he comprometido con él y lo he traído conmigo a Lendoño.

Lendoño. Desde hace unos meses me encuentro exiliado en mi primera patria, en el pueblo donde nací, que fue mi residencia durante más de la tercera parte de mi vida, y del que nada me alejó durante mi infancia, esa primera patria. No es una deportación; es un exilio voluntario, flexible y sin confinamiento. Pero he tenido que adaptarme al lugar, a la casa en la que hace tiempo no vivía, y a las circunstancias y consecuencias que han generado las razones del exilio. Una de estas es haber tenido que aplazar algunos viajes pensados, deseados o acordados; y renunciar a algún viaje en solitario hasta que las circunstancias vuelvan a ser casi parecidas a las de antes. Así que convertir la lectura de El infinito en un junco en un viaje y en una fabulosa aventura, me dará la oportunidad de realizar una ruta por la historia y, al mismo tiempo, seguir disfrutando del lugar y de las actividades vinculadas al caserío familiar en el que por una larga temporada nos hemos exiliado. Esas son mis expectativas.

Ya en Lendoño me he sentado con tranquilidad a la sombra de un avellano para iniciar la lectura. He leído el prólogo y, antes de seguir leyendo, lo he vuelto a leer dos veces más para volver a disfrutar de lo que Irene Vallejo cuenta y, sobre todo, gozar de la manera en que lo cuenta.

Nada más leer la primera frase estaba sumergido en una historia en la que ya quería sentirme protagonista. Sin acabar el primer párrafo dudaba si prefería formar parte de los “misteriosos grupos de hombres a caballo”, o era preferible conformarme con ser de quienes “los observan con desconfianza desde sus tierras o desde la puerta de sus cabañas”. Dudaba si era preferible elegir el peligro y las penalidades o una seguridad incierta. Al leer el sexto párrafo he optado por identificarme con los misteriosos emisarios a caballo: “Libros, buscaban libros”.

En el prólogo Irene Vallejo también explica lo que le asusta: “escribir las primeras líneas, cruzar el umbral de un nuevo libro”; y que cuando ya tiene tomadas todas las notas posibles, recorrido archivos, visitadas muchas bibliotecas y no tiene pretextos para esperar, lo retrasa más días, “durante los cuales entiendo en qué consiste ser cobarde”. Las dudas le asaltan porque “¿cómo mantener diferenciado el esqueleto de los datos bajo el músculo y la sangre de la imaginación?”.

Después de leer el prólogo no tengo ninguna duda de que por muy irracional que pueda ser un enamoramiento repentino, con este no me he equivocado. Estoy seguro de que Irene Vallejo ha cubierto con sangre y músculo imaginativos y atrayentes el esqueleto de los datos.

Dice Irene Vallejo: “Este relato es un intento de continuar la aventura de aquellos cazadores de libros. Quisiera ser, de alguna manera, su improbable compañera de viaje, al acecho de manuscritos perdidos, historias desconocidas y voces a punto de enmudecer”.

Se pregunta: “¿cuántas bajas han causado los dientes del tiempo, las uñas del fuego, el veneno del agua?”; y yo pienso: ¿cómo resistirse a un viaje en el que la guía se expresa así?

Me apunto a la aventura a la que Irene Vallejo me lleva. Inicio el viaje.

Lendoño, 12 de agosto del 2022



PS:

Escribí el texto anterior después de leer el prólogo. Quería, sobre todo, dejar anotadas unas cuantas frases para saber dónde recuperarlas. Cuando lo he releído para repasarlo antes de publicarlo en este blog, mi viaje por las páginas de El infinito en un junco ya estaba muy avanzado. Había pensado que al terminar de leer el libro escribiría otra crónica de ese viaje a través de las páginas de Irene Vallejo, pero no lo haré. Estoy seguro de que el mejor relato posible del viaje está en el libro, e Irene Vallejo ya lo ha escrito de una manera magistral.



2022/03/13

VIAJE A BOLONIA PARA RECORDAR LA HORA

 


Euskarazko bertsioa irakurtzeko ikusi esteka hau, aiaraldea.eus webgunean 2022ko martxoaren 12an argitaratua.
Edo beste hau.

Estoy bajo el reloj. 1980 es el año. 2 de agosto la fecha. 10:25 la hora. Es la hora del terror, la hora de la resiembra del miedo, la de la continuidad de la ocultación y el desprecio a las víctimas y al pueblo. Una bomba colocada en la sala de espera de segunda clase de la estación central de Bolonia estalla. Mata a 85 personas y hiere a otras 200.



Algunos recuerdos escondidos, casi sepultados, afloraron a mi memoria la noche del 2 al 3 de noviembre de 2017. Viajaba entre Turín y Foggia. El tren hizo una parada en Bolonia, pero yo desperté cuando ya se había puesto de nuevo en marcha. Vi el nombre de la estación y el recuerdo de la masacre se adelantó de repente a la primera línea de mi consciencia. Pensé que podría haber hecho una escala para visitar los memoriales de la matanza, pero ya era tarde. Decidí que comprobar la hora de la masacre en un reloj parado en la fachada de la estación podría ser uno de los objetivos de un futuro viaje a Bolonia.

A las 17:04 del 14 de febrero de 2022 estaba por fin bajo el reloj.

En poco tiempo comenzaría a oscurecer, pero el reloj analógico del extremo izquierdo de la fachada principal de la estación de Bolonia marcaba las 10:25, y sus agujas no se movían. Para saber la hora real tuve que mirar a su gemelo, en el extremo derecho de la fachada, y confirmarla en el digital sobre la puerta de entrada.

La hora del terror

El 2 de agosto de 1980, antes de la hora que ya siempre marca el reloj de la izquierda, la estación de Bolonia era un hervidero de gente. Personas de todas las edades, que iniciaban sus vacaciones o volvían de ellas, llenaban la sala de espera de segunda clase, se movían por los andenes o esperaban la salida de su tren. Alguien había abandonado en la sala de espera una maleta a la que probablemente nadie hacía caso. A las 10:25 estalló la bomba que contenía convirtiendo la estación en algo más terrorífico que la representación más horrorosa y espeluznante del infierno que se pueda imaginar.

La explosión destrozó cuerpos y segó vidas. Reventó la sala de espera, cuyas paredes embistieron contra un tren parado en el andén contiguo, destrozó la estación y entre los escombros dejó un espectáculo dantesco.

Cuando entré en la estación paseé por ella sin la prisa, el nerviosismo o la impaciencia de los numerosos viajeros que iban y venían por los andenes. Tuve que hacer un esfuerzo para imaginarme el caos de gritos, sangre y escombros en el que hace casi 42 años se convirtió la estación. La sala de espera en la que el terrorismo fascista hizo estallar la bomba estaba cerrada como medida contra el Covid. Pude observarla desde el andén principal a través de sus amplios ventanales. También, y sobre todo, pude verla a través del espacio que rompe la pared desde el techo hasta el suelo, una rotura irregular para rememorar la destrucción que se produjo por la explosión y por la embestida de la pared, convertida en metralla, contra el tren estacionado en el andén.

El hueco, aunque irregular, está bien acabado y pintado, con los bordes terminados en bisel y sin dejar a la vista la estructura y las entrañas del muro. Es parte del memorial, pero no vi a nadie pararse a observarlo. Sin recordar la masacre podría pasar por un raro elemento decorativo. Dos veces recorrí el andén contiguo sin fijarme en él, hasta que paré a leer la placa que hay a un costado.

Además del reloj y el hueco de la pared, el memorial de la masacre tiene otro elemento en la Piazza delle Medaglie d’Oro, en una pequeña área verde que cierra el espacio entre la estación y el Viale Pietro Petramellara. Sobre un trozo de raíl se eleva un pequeño aro elaborado con tornillos ferroviarios, trozos de metal, pequeñas piedras y trozos de balasto. Está sobre el césped, levanta poco del suelo y probablemente pasa desapercibido para muchas de las personas que transitan por la plaza para llegar a la estación o salen de ella. Los materiales con los que está hecho son como los que la bomba hizo volar con violencia, arrasando con todo lo que se interponía entre ella y las personas anónimas que acabaron muertas o heridas. Sobre la pequeña peana en la que se apoya el trozo de raíl están escritos los nombres de las 85 personas muertas. También vi muchos de esos nombres en placas incrustadas en el suelo de las aceras del entorno de la estación.


La hora de la resiembra del miedo

Las personas cuyos nombres aparecen en la peana no fueron las únicas destinatarias del terror provocado por la bomba. El miedo en la población era necesario para tratar de imponer gobiernos autoritarios. El fascismo, y no solo el fascismo, tenían el claro objetivo de impedir a toda costa que el partido comunista gobernara o formase parte del gobierno, y de acabar con el recorrido democrático de la joven república. Para eso había que atemorizar a la población.

En el mismo césped donde está el pequeño monumento con los nombres de los muertos en la masacre de Bolonia, hay otro mucho más grande, mucho más visible por su tamaño y por los mástiles que le rodean. Se llama La Ruota Spezzata (la rueda rota) y, además de la de Bolonia, rememora otras dos masacres: la del tren Italicus y la del tren expreso 904. La del Italicus se produjo el 4 de agosto de 1974 a las 01:23 de la noche en el interior de un túnel cercano a San Benedetto Val di Sambro; 12 personas murieron y 44 resultaron heridas. El atentado del expreso 904 se perpetró el 23 de diciembre de 1984, casi en el mismo lugar; en este murieron 16 personas y más de 267 resultaron heridas.


La estación de San Benedetto Val di Sambro, que está a 10 kilómetros del pueblo, sirve también a Castiglione Dei Pepoli, que está a 15. Viajé hasta ella dos días más tarde de llegar a Bolonia para ver el memorial del tren Italicus. El monumento representa un vagón destrozado por la explosión de la bomba. De él surgen manos que intentan escapar del vagón.

Si aquel atentado fue el primero de los tres que en 10 años se perpetraron en esta línea férrea, no fue el primero de los muchos realizados por el terrorismo fascista durante los años de plomo en Italia. Antes ya se habían producido atentados como el de la Piazza Fontana en Milán, el de la Piazza della Loggia en Brescia, y otros. El miedo, el terror, se venía sembrando y resembrando desde finales de los años 60 del siglo XX.

Imaginé las manos que surgen desde el vagón del memorial de la estación de San Benedetto val di Sambro como brotes de espanto naciendo de un terreno ya muy abonado de miedo y terror; brotes dispuestos a aferrarse y trepar por cualquier propuesta que se postulase como solución para vivir sin un permanente temor, aunque hubiese que laminar la democracia y renunciar a libertades.


La hora de la continuidad de la ocultación

Aldo Giannuli es uno de los historiadores italianos que más y mejor ha estudiado los años de plomo y la estrategia de la tensión en Italia(*). En su libro Bombe a inchiostro (2008) decía:

«Para el ‘tribunal de la historia’, las sentencias son fuentes que hay que someter a la crítica, como cualquier otra. Históricamente, parece difícil negar que las matanzas fueron obra de la extrema derecha; que importantes sectores de los servicios secretos —nacionales y estadounidenses— estaban al tanto de lo que se estaba preparando y no hicieron nada para impedirlo; que, después, policía y servicios de inteligencia siguieron diversas pistas falsas que beneficiaron a los fascistas; y que todo esto se inserta en una estrategia de los grupos dirigentes de Occidente dirigida a obstaculizar la política de distensión entre los dos bloques (precisamente la ‘estrategia de la tensión’, que es su exacta inversión semántica)».

En 2021 Sergio Mattarella, presidente de la república, declaraba que el desafío de todos aquellos atentados:

era la joven democracia parlamentaria, nacida con la Constitución republicana, llegar a una dictadura, privando a los italianos de las libertades ganadas en la lucha por la liberación.

Y añadía que el terrorismo negro:

fue, a menudo, instrumento, más o menos consciente, de tramas oscuras, que tenían el objetivo político de derrocar el eje político del país, interrumpiendo el camino democrático.

Todavía hay quien pretende una reescritura de la historia para vincular el origen de todos aquellos atentados indiscriminados a las luchas sindicales y al Mayo Francés. Sin embargo pocas dudas pueden caber de que fue el fascismo quien los llevó a cabo; que algunos servicios secretos estuvieron al tanto; y que jueces, periodistas, militares, políticos, banqueros e importantes miembros de la Iglesia hicieron lo posible para desviar las sospechas y dificultar las investigaciones.

La desviación de las sospechas se iniciaba nada más producirse los atentados. Y todavía hoy quedan verdades por esclarecer.



Más memoriales

En la Piazza del Nettuno, en el centro de Bolonia, hay un panel de metacrilato en el que pueden leerse los nombres de todos los muertos en el atentado fascista de la estación de Bolonia y en los de los de los dos trenes que lo sufrieron cuando atravesaban un túnel bajo los Apeninos. Está a la izquierda de la fachada de la Sala Borsa. Podría decirse que no es más que un insuficiente resumen de los atentados del terrorismo negro durante los años de plomo.

Durante aquel periodo, además del fascismo también diversos servicios secretos occidentales, la red Gladio (estructura secreta de la OTAN), partidos políticos como la Democracia Cristiana o alguna de sus facciones, y otros poderes políticos, económicos y judiciales se implicaron o colaboraron en la llamada estrategia de la tensión, y/o en la ocultación de las acciones del terrorismo negro que alimentaban esa estrategia.

Hay en Bolonia otro memorial relacionado con aquellos años; está en el Museo per la Memoria di Ustica. En una nave en la que antaño se reparaban locomotoras, están los fragmentos de un DC9 que el 27 de junio de 1980 salió de Bolonia, pero ni el avión ni las más de 80 personas que viajaban en él llegaron a su destino. La hipótesis más creíble es que un misil lanzado por un caza francés lo derribó. Pero la lentitud y el desvío de las investigaciones han hecho que más de 40 años después la asociación de familiares de las víctimas tenga que seguir reclamando verdad y justicia.

En invierno el museo solo abre los fines de semana y no pude visitarlo. Este puede ser uno de los objetivos de otro viaje a Bolonia.

El huevo de la serpiente

A partir de 1922 el fascismo italiano gobernó durante más de 20 años. Para ello se sirvió del apoyo de la monarquía, de grandes empresarios, del Vaticano…, y de la violencia. En junio de 1946, en referéndum, Italia eligió la república y se deshizo de la monarquía. Pero el fascismo no solo no desapareció (en la Península Ibérica siguieron gobernando durante muchos años dos dictaduras fascistas), sino que contó con el apoyo de ciertos grupos políticos, económicos, religiosos…, y con el miedo provocado por el terrorismo negro. También alimentó, con el fin de aprovecharla, la frustración de buena parte de la ciudadanía.

El 24 de abril de 1995 Umberto Eco pronunció un discurso en la Universidad de Columbia. Lo tituló Los 14 síntomas del fascismo eterno. Uno de ellos es el llamamiento a las clases medias frustradas por alguna crisis económica o humillación política. Llevamos muchos años en los que se han ido encadenando varias crisis. Llevamos también muchos años viendo cómo crecen los reptiles en el interior de los huevos de la serpiente, y cómo van eclosionando aquí y allá, casi siempre con el apoyo y los votos de buena parte de la ciudadanía.

No queremos vivir en la frustración, y cuando la sufrimos (o nos hacen creer que tenemos que estar frustrados) quizás sea fácil buscar culpables para convertir la frustración (que es tuya) en odio (que es algo que hay que dirigir a otra persona). Si hacemos culpable al diferente (por etnia, clase, género, creencias…, o solo por ser más débil), ya participamos de alguno de los 14 síntomas del fascismo eterno.

Podemos comprar la información que más se adapte a nuestros deseos (incluso las fake news). Podemos optar por la representación de la realidad que más atrayente nos resulte. Podemos creer a quien sabemos que nos miente. Y, con todo ello, también podemos acusar de lo que ocurre al diferente, aunque solo sea víctima. Pero después no podemos decir que no sabíamos nada.

(*) Algunos libros de Aldo Giannuli sobre los años de plomo y la estrategia de la tensión: Strategie della tensione (2005); Bombe a inchiostro (2008); Storia di Ordine Nuovo (2017); La strategia della tensione (2018).   Blog de Aldo Giannuli: https://aldogiannuli.it/

BOLONIARA ORDUA GOGORATZEKO


Erlojuaren azpian nago. 1980 da urtea. Abuztuaren 2a eguna. 10:25 ordua. Izuaren ordua da, beldurra berriz ere ereiteko ordua, biktimak zein herriari ezkutatzen eta gutiesten jarraitzekoa. Boloniako geltoki nagusiko bigarren mailako itxarongelan jarritako bonba bat lehertzen da. 85 pertsona hiltzen ditu eta 200 zauritu.



Oroitzapen ezkutu batzuk, ia lurperatuak, agertu zitzaizkidan gogora 2017ko azaroaren 2tik 3rako gauean. Turin eta Foggia artean bidaiatzen nuen. Trenak geldialdi bat egin zuen Bolonian, baina ni berriro martxan jarri zenean esnatu nintzen. Geltokiaren izena ikusi nuen eta sarraskiaren oroitzapena nire kontzientziaren lehen lerrora aurreratu zen bat-batean. Pentsatu nuen eskala bat egin nezakeela sarraskiaren memorialak bisitatzeko, baina berandu zen. Geltokiko fatxadan gelditutako erloju batean triskantzaren ordua ikustea Boloniarako bidaia baten helburuetako bat izan zitekeela bururatu zitzaidan.


Izuaren ordua

Azkenean ere 2021ko otsailaren 14ko 17:04etan erlojuaren azpian nengoen.

Denbora gutxian iluntzen hasiko zen, baina Boloniako geltokiaren fatxada nagusiko ezkerraldeko erloju analogikoak 10:25ak markatzen zituen, eta orratzak ez ziren mugitzen. Benetako ordua jakiteko fatxadaren eskuineko muturrean dagoen erloju bikiari, edo sarrerako atearen gaineko digitalari, begiratu behar zaie.

1980ko abuztuaren 2an, orain ezkerreko erlojuan beti ikusten den ordua baino lehen, Boloniako geltokia jendez gainezka zegoen. Adin guztietako pertsonak zeuden han: oporraldia hasi edo handik itzultzen zirenak, bigarren mailako itxarongela betetzen zutenak, nasetan mugitzen zirenak edo trenaren irteeraren zain zeudenak... Norbaitek inork jaramonik egingo ez zion maleta bat utzi zuen itxarongelan. Barruan zeukan bonbak 10:25ean egin zuen eztanda, eta geltokia imajina daitekeen infernuko irudikapenik beldurgarri eta lazgarrien bihurtu zen.

Leherketak biziak moztu eta gorputzak suntsitu zituen. Itxarongela lehertu egin zen, bere hormek aldameneko nasan gelditutako tren baten kontra talka egin zuten bortizki, geltokia txikitu eta hondakinen artean ikuskizun beldurgarria utzi zuen.

Harreratik nasetara sartu nintzenean geltokian barrena ibili nintzen hara eta hona zebiltzan bidaiari ugarien artetik, baina haien presarik, urduritasunik edo egonezinik gabe. Ahalegin bat egin behar izan nuen duela 42 urteko oihu, odol eta hondakinen kaosa imajinatzeko. Itxarongela, terrorismo faxistak bonba leherrarazi zuen lekua, itxita zegoen Covid-aren aurkako neurri gisa. Nasa nagusiko leiho zabaletatik ikusi nuen eta, batez ere, pareta sabaitik lurreraino apurtzen duen hormaren irekigunetik begiratu. Haustura handi eta irregular bat ikusi ahal izan nuen, leherketak metraila bihurtutako hormaren oldarraldiak nasan aparkatutako trenaren aurka eragindako suntsipena gogorarazteko.

Hutsunea, irregularra bada ere, ondo bukatuta eta margotuta dago, ertzak lantzerka landuta eta hormaren egitura eta erraiak agerian utzi gabe. Memorialaren parte da, baina ez nuen inor ikusi hari begira. Sarraskia gogoratu gabe elementu apaingarri bitxi batetik pasa liteke. Bi aldiz igaro nintzen aldameneko nasatik hari erreparatu gabe, alboko plaka irakurtzen gelditu nintzen arte.

Ordulariaz eta hormako zuloaz gain, sarraskiaren memorialak badu beste elementu bat Piazza delle Medaglie d 'Oro delakoan, geltokiaren eta Viale Pietro Petramellara-ren arteko espazioa ixten duen eremu berde txiki batean. Errail zati baten gainean, trenbide-torlojuekin, metal zatiekin, harri txikiekin eta balasto zatiekin egindako uztai txiki bat altxatzen da. Zelaitxo gainean dago, gutxi altxatzen da lurretik, eta ziurrenik oharkabean pasatzen da geltokira iristeko edo geltokitik irteteko plazatik igarotzen diren pertsona askorentzat. Oroigarria lantzeko erabilitako materialak bonbak bortizki leherrarazi zituenak bezalakoak dira, bonba bera eta hilda edo zaurituta amaitu zuten pertsona anonimoen artean zegoen guztia suntsituz. Errail zatia eusten duen idulki txikiaren gainean, hildako 85 pertsonen izenak daude idatzita. Izen horietako asko geltoki inguruko espaloietako zoruan txertatutako plaketan ere ikusi nituen.

Beldurraren berrereiteko ordua

Haien izenak ez ziren izan bonbak eragindako izuaren hartzaile bakarrak. Herritarren beldurra beharrezkoa zen gobernu autoritarioak inposatzen saiatzeko. Faxismoak, eta ez faxismoak bakarrik, helburu argia zuen: kosta ahala kosta alderdi komunistak gobernatzea edo gobernuko kide izatea eragoztea, eta errepublika gaztearen ibilbide demokratikoa aldatzea. Horretarako, herritarrak beldurtu behar ziren.

Bolognako sarraskian hildakoen izenak dituen monumentu txikia dagoen soropil berean askoz handiagoa den beste bat dago, askoz ere ikusgarriagoa bere tamainagatik eta inguruan dituen mastengatik. La Ruota Spezzata (hautsitako gurpila) du izena, eta, Boloniako sarraskiaz gain, beste bi sarraski gogoratzen ditu: Italicus trenarena eta 904 tren espresaren kontrako atentatua. Italicusena 1974ko abuztuaren 4an gertatu zen, gaueko 01:23an, San Benedetto Val di Sambro-tik gertu dagoen tunel baten barruan; 12 pertsona hil ziren eta 44 zauritu. 904 tren espresaren atentatua 1984ko abenduaren 23an izan zen, ia leku berean; bertan 16 pertsona hil ziren eta 267 baino gehiago zauritu.


San Benedetto Val di Sambroko geltokiak, herritik 10 kilometrora dagoenak, Castiglione Dei Pepoli ere, 15era dagoelarik, zerbitzatzen du. Boloniara iritsi eta bi egun geroago joan nintzen bertara Italicus trenaren memoriala ikustera. Monumentua, bonbaren leherketak suntsitutako bagoi bat irudikatzen du. Bagoitik ihes egiten saiatzen diren eskuak sortzen dira.

Atentatu hura burdinbide horretan 10 urtean egin ziren hiru atentatuetatik lehena izan bazen ere, ez zen terrorismo faxistak Italian berunezko urteetan egindako atentatu ugarietako lehena izan. Lehenago ere gertatu ziren atentatuak, hala nola Milango Piazza Fontana-koa, Bresciako Piazza della Loggia-koa, eta beste batzuk. Beldur eta izu erein eta berrereiten ari zen XX. mendeko 60ko hamarkadaren amaieratik.

San Benedetto Val di Sambro-ko geltokiko memorialaren bagoitik sortzen diren eskuak beldurrezko kimu gisa imajinatu nituen, beldurraz eta ikaraz lur ondu batetik sortuak; etengabeko izurik gabe bizitzeko irtenbide gisa aurkezten den edozein proposamenetan eutsi eta gora egiteko prest zeuden ernamuinak, demokrazia laminatu eta askatasunei uko egin behar bazaie ere.

Ezkutaketa jarraipenaren ordua

Aldo Giannuli Italiako tentsioaren estrategia eta berunezko urteak gehien eta hobekien aztertu dituen historialarietako bat da(*). Bombe a inchiostro (2008) liburuan honela zioen:

’Historiaren auzitegiarentzat’, epaiak kritikaren mende jarri behar diren iturriak dira, beste edozein bezala. Historikoki, zaila dirudi ukatzea sarraskiak eskuin muturraren lana izan zirela; zerbitzu sekretuetako sektore garrantzitsuak —nazionalak eta estatubatuarrak— jakinaren gainean zeudela prestatzen ari zenaz, eta ez zutela ezer egin hori eragozteko; ondoren, poliziak eta inteligentzia-zerbitzuek hainbat arrasto faltsu jarraitu zituztela, faxistei mesede egin zietenak; eta hori guztia Mendebaldeko talde zuzendarien estrategia batean txertatzen dela, bi blokeen arteko distentsio-politika oztopatzeko. (Hain zuzen ere, ‘tentsioaren estrategia', bere inbertsio semantiko zehatza)”.

2021ean, Sergio Mattarella errepublikako presidenteak adierazi zuen atentatu haien guztien erronka zein zen:

Konstituzio errepublikarrarekin jaiotako demokrazia parlamentario gaztea etetea zen helburua, eta diktadura batera iristea, italiarrei askapenaren aldeko borrokan irabazitako askatasunak kendurik”.

Eta terrorismo beltzari buruz hau gehitu zuen:

Sarritan, trama ilunen tresna izan zen, nola edo hala kontzientea, bide demokratikoa etenda herrialdearen ardatz politikoa eraisteko helburu politikoa zutenak”.

Oraindik batzuek historia berridatzi nahi dute atentatu indiskriminatu haien jatorria borroka sindikalei eta Frantziako Maiatzari lotzeko. Hala ere, zalantza gutxi izan daitezke faxismoak egin zituela; zerbitzu sekretu batzuk jakinaren gainean egon zirela; eta epaile, kazetari, militar, politikari, bankari eta Elizako kide garrantzitsuek ahaleginak egin zituztela susmoak desbideratzeko eta ikerketak zailtzeko.

Atentatuak gertatu eta berehala hasi zen susmoen desbideratzea. Eta oraindik egia batzuk argitzeke daude.



Memorial gehiago

Nettuno-ko Piazzan, Boloniako erdialdean, metakrilatozko panel bat dago; bertan Boloniako geltokiko atentatu faxistan hildako guztien izenak irakur daitezke, baita Apeninoen azpiko tunel bat zeharkatzen ari zirela bi trenetan hildakoenak ere. Borsa Aretoaren fatxadaren ezkerrean dago. Esan liteke berunezko urteetan terrorismo beltzak eragindako atentatuen laburpen eskasa baino ez dela.

Garai hartan, faxismoaz gain, mendebaldeko hainbat zerbitzu sekretu, Gladio sarea (NATOren egitura sekretua), Demokrazia Kristaua bezalako alderdi politikoak edo honen fakzioren bat, eta beste botere politiko, ekonomiko eta judizial batzuk tentsioaren estrategia deiturikoan inplikatu ziren, edota estrategia hori elikatzen  terrorismo beltzaren ekintzak ezkutatzen lagundu zuten.

Bolonian bada urte haiekin lotutako beste memorial bat; Museo per la Memoria di Ustica museoan dago. 1980ko ekainaren 27an Boloniatik atera zen DC9 baten zatiak museoan daude, baina hegazkina eta bertan zihoazen 80 pertsona baino gehiago ez ziren helmugara iritsi. Garai batean lokomotorrak konpontzen ziren pabiloi batean dago museoa. Hipotesirik sinesgarriena da Frantziako ehiza-hegazkin batek jaurtitako misil batek bota zuela. Baina ikerketen moteltasunaren eta desbideratzearen ondorioz, 40 urte geroago, biktimen senideen elkarteak egia eta justizia oraindik eskatzen du. Honetan ere NATOren Gladio sarea eta Frantzia, Italia eta EE.BB.etako zerbitzu sekretuak inplikatuta egon omen ziren.

Neguan museoa asteburuetan bakarrik irekitzen da eta ezin izan nuen bisitatu. Hori izan daiteke Boloniara egiteko beste bidaia baten helburuetako bat.

Sugearen arrautza

1922tik aurrera Italiako faxismoak 20 urte baino gehiago gobernatu zuen. Horretarako monarkiaren, enpresari handien, Vatikanoaren eta indarkeriaren laguntzaz baliatu zen. 1946ko ekaineko erreferendum batean, Italiak errepublika aukeratu eta monarkiaz libratu zen. Baina faxismoa ez zen desagertu (Iberiar Penintsulan bi diktadura faxista gobernatzen ari ziren artean, urte askoan), eta, horrez gain, zenbait talde politiko, ekonomiko eta erlijiosoren laguntza izan zuen. Eta terrorismo beltzaren bitartez herritar askoren frustrazioa eta beldurra elikatu zuen.

1995eko apirilaren 24an Umberto Ecok hitzaldi bat eman zuen Columbiako Unibertsitatean. Betiereko faxismoaren 14 sintomak izenburu eman zion. Krisi ekonomiko edo umiliazio politikoren batek zapuztutako klase ertainei deia egitea da horietako sintoma bat. Urte asko daramagu hainbat krisi kateatzen. Urte asko daramagu ikusten nola hazten diren narrastiak sugearen arrautzen barruan, eta nola eklosionatzen diren han-hemenka, ia beti herritar askoren babesarekin eta botoekin.

Ez dugu frustrazioan bizi nahi, eta frustrazioa pairatzen dugunean (edo frustratuta egon behar dugula sinetsarazten digutenean), agian erraza izango da errudunak bilatzea frustrazioa (zurea den gauza bat) gorroto bihurtzeko (beste pertsona bati zuzendu beharreko zerbait). Desberdina errudun egiten badugu (etniagatik, klaseagatik, generoagatik, sinesmenengatik..., edo bakarrik ahulagoa izateagatik), faxismo eternalaren 14 sintometako batean parte hartzen dugu.

Gure nahietara gehien egokitzen den informazioa eros dezakegu (baita fake news ere). Erakargarriena iruditzen zaigun errealitatearen irudikapena hauta dezakegu. Gezurrak esaten dizkigutenei sinets diezaiekegu, gezurrak esaten dizkigutela jakin arren. Eta, horrez gain, gertatzen denaren errua desberdinari ere egotzi diezaiokegu, biktima besterik ez bada ere. Baina gero ezin dugu esan ez genekiela ezer.


(*)Tentsioaren estrategia eta berunezko urteei buruzko Aldo Giannuliren hainbat liburu: Strategie della tensione (2005); Bombe a inchiostro (2008); Storia di Ordine Nuovo (2017); La strategia della tensione (2018). Aldo Giannuliren bloga: https://aldogiannuli.it/


2022/01/14

ITSASOA DUNAREN BESTE ALDEAN

 


2021ko abuztua bere ekuatorera hurbiltzen ari zen Covid txertoaren ondoko ezarritako epeek bidaiatzeko aukera eman zigutenean. Bretainiarako bidaia hasi genuen Josunek eta biok. Ahalik eta astiroen bidaiatu eta egun batzuk Landak zeharkatzeko asmoa genuen. Baina gau bakar bat egin genuen Landetan. Léon-go kanpin batean gaua eman ondoren —lakutik urrun, inguruan turista gehiagorentzako lekurik ez zegoelako—, St. Girons Plage-ra hurbildu ginen bere hondartzara joateko. Ezin izan genuen aparkatu leku faltagatik.

Urrian berriro zeharkatu nituen Landak hegoaldetik iparraldera, oraingoan bakarka. Mont Saint Michelera joaten nintzen bizikletaz, gero Bretainiako kostaldetik Roscoffera iristeko. Zazpi egunez Baiona eta Royan artean ibili nintzen pedalei eragiten, hare gainean hazten den pinudi erraldoia zeharkatuz. Itsasoa ezkerretara neukan, baina dunak uzten zidanean bakarrik begiratzen nion. La Gironde-ko estuarioa zeharkatu nuen arte, landare-tunel batetik nenbilela sentitu nuen. Itsasertzeko herriren bateko hondartzara joateko tunel hartatik irteten nintzenean, kanpin askoren ondotik igarotzen nintzen, ia guztiak hutsik eta itxita, eta bat-batean abandonatuak izan balira bezala. Itsasoaren edo Landetako laku baten ondoko herri askok basamortuak ziruditen, berriki ere abandonatuak.

2022ko urtarrilaren hasieran Josunerekin itzuli nintzen Landetako kostaldea zeharkatzeko eta urrian gozatu nituen leku eta paisaietako batzuk erakusteko. Herri batzuk zeharkatu eta hondartzetara iristean, sentsazioa urrian izan nuen berbera izan zen. Abandonatutako edo erdi abandonatutako herrietara heltzen ginela, non ia denda guztiak, ostalaritza-lokalak eta bizikletak edo surf-ekipoak alokatzeko saltokiak itxita zeuden. Pertsona bakan batzuk lokal desberdinetan aritzen ziren errehabilitazio edo garbiketa lanetan, ziur aski hurrengo denboraldi turistikoaren hasiera prestatzen eta dagokion udatiar oldea itxaroten..


Urrian, bizikletan nenbilela, itsas pinua ez diren espezieak ikusi ahal izan nituen, nahiz eta espezie horien presentzia oso txikia izan: haritzak, urkiak, artelatzak, gurbitzak... Autoz bidaiatzen genuenean aldiz, ez zen erraza pinua ez den beste espezierik ikustea. Itsas pinuak mendebaldeko Europako handiena den Landetako basoaren %90 hartzen du. Basoak 1.000.000 hektarea inguruko azalera du eta Akitania Berriko hiru departamentu okupatzen ditu: Landak, Gironde eta Lot et Garonne-ren zati bat. 10.000 kilometro karratu horietako gehienak inguru zingiratsuak ziren XIX. mendera arte. Gizakiak sortutako paisaia hau gaztea da oraindik. Noiz arte jarraituko da garatzen?


Eskolako irakurketa batzuetan deskribatuta ikusi nituen bezala imajinatzen nituen Landak: padura handiak, eta haietan leku batetik bestera joateko zurezko zangoak erabili behar zituztela. Gero, eskualde hau zeharkatzen nuen bakoitzean —ia beti gelditu gabe— galdetzen nion neure buruari: zergatik utzi zioten trikimakoak erabiltzeari? Harea nonahikoa da, baina ez ura, etangs ugari badira ere; zergatik inguru hau ez da zingiratsua dagoeneko? Jakin dudanean pinu horien hektarea baten sustraiek 45.000 litro ur xurgatzen dituztela egun batean, ulertu dut (espero dut zuzen ulertzea) hezeguneak desagertzearen arrazoia.


Urtarrileko bidaian uretatik gertu gelditu ginen batez ere, edo itsas ertzean edo aintzira edo etang ugarietako batzuen ondoan. Parentis en Born-en, adibidez, Biscarrosse eta Parentis lakuaren ertzean. Edo Maubuisson-en, Hourtin eta Carcans lakuaren ertzean hutsik dagoen herri bat; honetan bazirudien dena zegoela norbait berriro noiz okupatuko zain: etxebizitzak, aparkalekuak, dendak, kanpina, itsasontziak, hondartzako harea...


Lakuen ertzeko paseoak baketsuak, lasaiak eta ia bakardadean eginda izan ziren. Urak ispilu bat zirudien ia beti —brisak ozta-ozta uhintzen zuen—, euriak bere gainazal leuna kristal bat leherraraziko balu bezala hausten zuenean izan ezik.


Itsasoa, aldiz, asaldaturik ageri zaigu, batzuetan oldarkor. Contis Plage-n, adibidez, euria horizontalki heltzen zitaigun haizearen eraginez, hodeietatik etorri beharrean ura olatuek eta haizeak gure kontra botako balute bezala.

Biscarrosse Plage-n zorte handiagoa izan genuen, eta hondartzan ibilaldia luzatu ahal izan genuen, nahiz eta ez posiblea zen bezainbeste; ikusten genuen punta batetik beste puntara ibiltzeko asmorik ez genuen. Iparralderantz jarraituz gero, Pilat Plage-raino irits gintezke. Hala ere, hareatza amaigabe hauetatik hegoalderantz jarraitzea ezinezkoa izango zitzaigun. Lehenik, alde hartan hondartza makineria astunez beteta zegoelako; hondeamakinek eta kamioiek hondartza bereko harea garraiatzen zuten itsasoak eta neguko ekaitzek zigortutako dunaraino. Helburua itsasoak irentsitako zatiak indarberritzea zen. Bigarrenik, makineria astuna saihestu arren, ezin izango genuen hegoalderantz jarraitu eremu militar zabal eta debekatuak Mimizan eta Biscarrosse Plage arteko kostalde osoa hartzen baitu. Aureilhan-go eta Biscarrosse eta Parentis-eko lakuak ere eremu militar horren mugetako batzuk dira. Eremu honetatik misilak probatzen dira Atlantikora jaurtitzen (DGA Essais de misiles).


Gau bat Soulac sur Mer itsasertzean dagoen autokarabana gune batean igaro egin genuen. Duna bat-batean bukatzen zen gure aurrean eta ez zigun itsasoa izkutatzen. Itsasoak eragindako higadura bat-batekoa eta bortitza izan dela ematen zuen, dunak labar baten itxura zeukan, hareazko labar hauskor eta ahul batena. Gauean bakarrik egin zuen euria, beraz goizean mendebaldeko haizeak ez zigun aurpegira ura botatzen, baina noizean behin harea aleren batekin zigortzen zigun.


Gironde estuarioa ferryz zeharkatu genuen, Royan bisitatu ondoren estuarioko eskuinaldetik itzultzeko. Baina oraindik beste gauza harrigarri edo bitxi bat ikusiko genuen Landetako kostaldean. St. Girons Plage-era itzuli nahi izan genuen. Iparralderantz gindoazenean ez ginen bertan gelditu, eta abuztuan aparkatu ezin izateagatik abandonatutako lekua ikusi nahi genuen. Aurretik ikusitako kostaldeko gainerako herriek erdi abandonatuak baziruditen, St. Girons Plage basamortu baten erdian hilobiratzeko zorian zegoen herri bat bezala agertu zitzaigun. Kaleak hareaz estalita zeuden, eta etxeen eta saltokien kontra pilatzen zen; hareak sarrerako ate bat baino gehiago erabilezin bihurtarazten zuen eta leihoen pareraino iristen zen.


Biscarrosse Plage-n ikusi genituen lanak ez bezala, edo Soulac sur Mer-en karteletan iragarrita ikusi genituenak, St. Girons Plage herrian duna berregin ahal izango dute harea herriko kaleetatik itsasorantz bultzatuz edo garraiatuz; herria berriro turismo masiboari ireki aurretik, kaleak estaltzen dituen itsas hondar guztia kendu beharko dute.

Naturaren aurka borrokatzeak lan hutsala dirudi; hondar tonak eta tonak hondartzan bertan leku batetik bestera mugitzea zentzugabekeria. Baina hainbat interes eta ahalegin horiei esker, urtean bostpasei hilabetez kostako herriak bizitzaz beteko dira.

Herria erabat abandonatuko balitz, zenbat denbora beharko luke hareak St. Girons Plage erabat estaltzeko?

Momentuz hau da dakiguna: Landetan itsasoa dunaren beste aldean aurkitzen dela. 



EL MAR AL OTRO LADO DE LA DUNA

 


Cuando los plazos impuestos tras la vacuna Covid nos lo permitieron, y con agosto del 2021 acercándose a su ecuador, Josune y yo iniciamos un viaje hacia Bretaña. Pensábamos viajar lo más despacio posible y dedicar varios días a atravesar las Landas. Solo nos quedamos una noche. Después de pernoctar en un camping de Léon —lejos del lago, porque en sus cercanías no había ya sitio para más turistas— nos acercamos hasta St. Girons Plage para ir a su playa. Ni siquiera pudimos aparcar por falta de espacio.

En octubre volví a atravesar las Landas de sur a norte, esta vez en solitario, durante un viaje en bici hasta Mont Saint Michel, y luego por la costa bretona hasta Roscoff. Durante siete días pedaleé entre Baiona y Royan atravesando el enorme bosque de pinos que crece sobre la arena. El mar estaba a mi izquierda, pero solo me asomaba a él cuando la duna me lo permitía. Hasta que atravesé el estuario de La Gironde tuve en muchos momentos la sensación de estar desplazándome por un túnel vegetal. Cuando salía de él para acercarme a la playa de algún pueblo costero pasaba junto a numerosos campings vacíos, cerrados, con apariencia de haber sido abandonados repentinamente. Muchos de los pueblos pegados al mar (o a alguno de los lagos de las Landas) parecían desiertos, también recientemente abandonados.

En Enero he vuelto con Josune para recorrer la costa landesa y mostrarle alguno de los lugares y paisajes de los que disfruté en octubre. Al atravesar algunos pueblos para acceder a sus playas la sensación ha sido la misma que en octubre. Pueblos abandonados o semiabandonados con casi todas sus tiendas, locales de hostelería y comercios de alquiler de bicis o equipos de surf cerrados. En algunos unas cuantas personas trabajaban en diferentes locales en labores de rehabilitación o limpieza, seguramente preparando el comienzo de la próxima temporada turística y la correspondiente avalancha de veraneantes.


En octubre, cuando viajaba en bici, pude observar especies diferentes al pino marítimo, aunque su presencia sea mínima: robles, abedules, alcornoques, madroños… Viajando por carretera no es fácil ver más que el omnipresente pino. Esta especie supone el 90% del bosque de las Landas, que es el mayor de Europa occidental. El bosque ocupa una superficie de alrededor de 1.000.000 de hectáreas y abarca tres departamentos de Nueva Aquitania: Las Landas, La Gironde y parte de Lot et Garonne. La mayor parte de estos 10.000 kilómetros cuadrados de bosque era zona pantanosa hasta el siglo XIX.


Yo imaginaba las Landas como en algunas lecturas escolares las había visto descritas, unas marismas en la que había que utilizar zancos para trasladarse de un sitio a otro. Después, cada vez que atravesaba esta región —en la que apenas paraba— me preguntaba: ¿por qué se dejaron de utilizar los zancos? La arena es omnipresente, pero no el agua, aunque abunden los etangs; ¿por qué esta región ya no es pantanosa? Cuando me he enterado de que las raíces de una hectárea de de estos pinos absorben 45.000 litros de agua en un día, comprendo (espero que acertadamente) la razón de que ya no haya tantos humedales.


En el viaje de enero hemos parado, sobre todo, cerca del agua; o a la orilla del mar o la de algunos de los numerosos lagos o etangs. En Parentis en Born a la orilla del lago de Biscarrosse y Parentis. En Maubuisson, un pueblo ahora vacío, a la orilla del lago de Hourtin y Carcans; aquí todo parecía estar a la espera de que alguien llegue de nuevo a ocuparlo: las viviendas, los aparcamientos, los comercios, el camping, las embarcaciones, la arena de la playa…


Los paseos a la orilla de los lagos fueron apacibles, tranquilos y casi en soledad. El agua casi siempre parecía un espejo apenas ondulado por la brisa, excepto si la lluvia fracturaba su tersa superficie como como si hiciese estallar un cristal.


El mar, en cambio, se mostraba agitado, agresivo a veces. En Contis Plage, por ejemplo, el viento hacía que la lluvia fuese horizontal, como si en lugar de llegar desde las nubes el agua fuese arrojada contra nosotros por las olas y el viento.


En Biscarrosse Plage tuvimos más suerte y pudimos alargar nuestro paseo por la playa, aunque sin proponernos recorrerla de punta a punta. De seguirla hacia el norte quizás se podría llegar hasta Pilat Plage. Sin embargo, seguirla por estos infinitos arenales hacia el sur nos habría sido imposible. Primero porque la playa estaba ocupada por maquinaria pesada; excavadoras y camiones transportaban arena de la misma playa hasta la duna castigada por el mar y las tempestades del invierno. El objetivo no era otro que reponer lo que el mar se había tragado. En segundo lugar, no podríamos haber seguido hacia el sur aunque hubiésemos sorteado la maquinaria pesada, porque una vasta y vedada zona militar ocupa toda la línea de costa entre Mimizan y Biscarrosse Plage. En su lado oriental el lago de Aureilhan y el de Biscarrosse y Parentis son parte de los límites de esta zona militar desde la que se prueban misiles lanzándolos hacia el Atlántico (DGA Essais de misiles).


En Soulac sur Mer pasamos una noche en un área de autocaravanas al borde del mar. La duna terminaba bruscamente ante nosotros y no nos ocultaba el mar. La erosión ha debido ser tan repentina y brutal que la duna ha tomado la forma de un acantilado, un frágil y endeble acantilado de arena. Solo llovió por la noche, así que por la mañana el viento del oeste no nos arrojaba agua contra la cara, pero de vez en cuando algún grano de arena se estrellaba contra ella.


Cruzamos en ferry el estuario de la Gironde para regresar por su margen derecha después de visitar Royan. Pero aún íbamos a tener otra sorpresa en la costa landesa. Quisimos volver a St. Girons Plage, donde no habíamos parado cuando íbamos hacia el norte. Quisimos ver el lugar del que en agosto nos habíamos ido sin pisar la playa porque nos fue imposible aparcar. Si el resto de pueblos costeros en los que habíamos parado parecían semiabandonados, St. Girons Plage se nos apareció como un pueblo a punto de ser literalmente sepultado en medio de un desierto. Las calles estaban cubiertas de arena, y esta se amontonaba contra las casas y los comercios, inutilizaba más de una puerta de entrada y llegaba a la altura de las ventanas.


Al contrario de los trabajos que vimos en la playa de Biscarrosse Plage, o los que vimos anunciados en carteles de aviso en la de Soulac sur Mer, en St. Girons Plage podrán realimentar la duna transportando la arena desde el interior hacia el mar; antes de abrir de nuevo el pueblo al turismo masivo tendrán que retirar toda la que ahora parece empeñada en sepultar el pueblo.

Luchar contra la naturaleza parece un trabajo vano; mover toneladas y toneladas de arena de un lugar a otro en la misma playa un sinsentido. Pero ese y otros esfuerzos e intereses permiten que durante cuatro o seis meses al año los pueblos costeros se llenen de vida.

¿Cuánto tardaría la arena en cubrir por completo St Girons Plage si el pueblo se abandonase por completo?

Lo que de momento es seguro es que en las Landas el mar se encuentra al otro lado de la duna.











2021/12/21

GR 282 SENDA DEL PASTOREO ( y 6)

 

5.- DE PUERTO EN PUERTO

GR-282. Camino natural Senda del Pastoreo.
Viaje a pie y en solitario realizado en 20 etapas (en periodos de 3, 4 y 5 días) entre el 8 de junio y el 8 de julio de 2021.

2021/12/02

GR 282 SENDA DEL PASTOREO (5)

 

4.- BOSQUE, CUMBRES Y RASOS

GR-282. Camino natural Senda del Pastoreo.
Viaje a pie y en solitario realizado en 20 etapas (en periodos de 3, 4 y 5 días) entre el 8 de junio y el 8 de julio de 2021.

San Miguel de Panormitis

En la isla de Symi, en el mar Egeo, termina el viaje que inicié en 2017 para recorrer la Línea Sacra de San Miguel. En Symi se encuentra el ...