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2021/06/07
GORA LANGILEON BORROKA!!!
2021/06/06
LA LOSA VECINA DE ORDUÑA Y DE LA JUNTA DE RUZABAL
Cuarta jornada: 20/05/2021
2021/06/05
NATURALEZA EFERVESCENTE Y RUINAS PARA EMPADRONARSE
Tercera jornada: 19/05/2021
Aunque cuando he salido la niebla peinaba las cumbres de los Montes de la Peña y trataba de de penetrar en Losa por el portillo de Muga, el frío no era notable, pero me he tenido que abrigar. Durante todo el día he viajado por un paisaje verde que pronto amarilleará, aunque ya hay amarillos que jaspean el paisaje. La aulaga adorna las lindes y se adivina desde muy lejos entre los claros de las zonas arboladas. Los sembrados de colza rompen de vez en cuando el verde del cereal. Las laderas de los Montes de la Peña lucen el contraste entre el verde oscuro de las coníferas y el claro de las especies de hoja caduca. Un cielo de nubes y claros, con tonos desde el blanco hasta azulados gris oscuro, mejoraba aún más el colorido del paisaje.
Pero mi recuerdo situaba la fuente al otro lado de la carretera, en frente del espacio cubierto que se adelanta al centro social del pueblo. En ese soportal extendí hace 20 años mi esterilla para pasar la noche. Después conté que “...el sonido monocorde del chorro de agua me acompañó hasta que, a primeras horas de la madrugada dos parejas de jóvenes se sentaron frente al soportal en el que dormía para alargar la noche con animada charla y con risas. Dejé de oir la fuente; me pareció que se callaba para escuchar, también ella, la conversación de aquellos cuatro jóvenes. ¿Guardará muchos secretos esta fuente?”
Yo recordaba la fuente enfrente del cobertizo, y a aquellas dos parejas sentados en el borde del abrevadero; pero es imposible, porque a aquellas personas podía verlas si levantaba la cabeza y, como he podido averiguar hoy, desde donde dormía no podía ver la fuente, aunque la escuchase. De nuevo he comprobado que la memoria y los recuerdos pueden ser dúctiles y moldeables. Gracias a ese moldeado podemos recordar algo que no ocurrió, o que si lo hizo no fue exactamente como lo acabamos rememorando.
2021/06/01
RECUERDOS CONFINADOS EN UNA ESFERA INVISIBLE
Segunda jornada: 18/05/2021
Regreso hasta Quincoces para ir por pistas a Lastras de la Torre, Villabasil, Castresana y Villaventín. En los cuatro pueblos me acerco a sus fuentes.
Las dos que he visto en Lastras de la Torre eran desconocidas para mí. La que está más alejada del centro del pueblo y en la zona más baja del mismo es la que me ha parecido de más interés. Tiene tres elementos, la tripleta habitual que respondía a tres necesidades: la fuente para consumo humano, un abrevadero para el ganado y el lavadero. Aquí ninguno de los tres componentes está adosado al resto. La fuente está construida, seguramente, sobre la misma surgencia; para beber no hay más remedio que humillarse ante ella.
2021/05/31
TRES FRONTERAS PARA LLEGAR A LOSA
Losa. Un viaje para ‘rehabilitar’ recuerdos (1)
Lo anterior es un extracto de un texto escrito en 2001 tras finalizar un viaje a pie y en solitario que me llevó durante ocho días por la mayoría de la loberas conocidas de Araba y norte de Burgos. Para ello recorrí las sierras Salvada, Carbonilla y Montes de la Peña; atravesé los valles de Losa y de Valdegobía; crucé la sierra de Arkamo y sus estribaciones; pasé por la sierra de Gibijo y, por Unzá, volví a Orduña. Pero en el texto del que procede el extracto anterior no describía aquel viaje. Me limitaba a ensalzar y agradecer lo que las fuentes en las que bebí y me refresqué me aportaron cuando pasé por los pueblos de Losa.
No hace mucho, y por casualidad, encontré aquel texto en la página web del Ayuntamiento del Valle de Losa. Fue el detonante de un nuevo viaje para volver a aquellos pueblos por los que veinte años antes simplemente pasé, o me detuve para ver algo con más calma; solo los atravesé pendiente del paisaje y concentrado en el esfuerzo, o la conversación con alguna persona me retuvo lo suficiente para no olvidar el momento; apenas paré algún tiempo para reponer fuerzas y descansar, o me quedé a pasar la noche. Entonces viajaba a pie y llevaba todo lo necesario encima. Cargaba con lo imprescindible. Más que impuesta, la austeridad fue una norma necesaria. En esta ocasión he recorrido Losa en bici y, aunque sin excesos, no he optado por la austeridad; el hotel Puente Romano de Quincoces ha sido mi alojamiento durante cuatro noches.
Tres fronteras para llegar a Losa
Una vez terminado el viaje puedo asegurar que con él he superado tres fronteras: una física, otra emocional, y la tercera temporal.Pero, en fin, en este viaje he superado una frontera física; he pasado al otro lado de la cadena de montañas que separa mi pueblo y mi comarca de otros territorios, de otro país. He pasado al otro lado de la Sierra Salvada, al otro lado de los montes que forman la línea de horizonte de mi pueblo.
La muga emocional (o sicológica) era otra, la de superar el confinamiento obligado y sus límites. Pero la he traspasado en el mismo punto. Franquear la frontera ha supuesto también pasar a otro estadio, pasar a sentirme dueño de decidir sin restricciones a dónde ir. Pasar la línea de muga es lo que lo ha confirmado. Y una naturaleza generosa y de colores primaverales me ha recibido.
Durante los cuatro días que ahora he permanecido en Losa he tenido que ‘rehabilitar’ los recuerdos que conservaba de algunas de las fuentes de las que disfruté. Algunas las había idealizado tanto con el tiempo que me han sorprendido al volver a verlas.
LAS FUENTES DE LOSA PARA UN CAMINANTE
Julio del 2001
Me faltaban trece años aún para superar los 60, por lo que un viaje realizado en 2001 no tendría cabida en un blog que se llama "viajar más allá de los 60". Si adjunto este texto aquí es porque este artículo es el que provocó que en mayo de 2021 (veinte años más tarde) me decidiese a viajar de nuevo en solitario durante cinco días por el valle de Losa. Lo tenía casi olvidado; me reencontré casualmente con el texto consultando la página web del Ayuntamiento del Valle de Losa. Lo releí y decidí volver a recorrer aquellos pueblos.En entradas posteriores contaré mi viaje de 2021, pero antes dejo aquí el recuerdo de aquel otro, que es el que me ha motivado para hacer el de ahora y me ha guiado durante el mismo.
2020/08/05
ZUBEROA, destino recurrente
Julio de 2020
Han pasado tres décadas desde que Josune y yo hicimos el primer viaje juntos a Zuberoa. Aunque no hayamos vuelto con regularidad se ha convertido en un destino recurrente. Hemos vuelto en diferentes estaciones del año, primero solos , con Aimar después; algunas veces acompañados por otras personas.
Nuestro primer viaje fue en verano. Cada vez que por las tardes íbamos a instalar nuestra tienda en algún camping se desataba la tormenta; algún día también nos sorprendió en medio de un bosque durante algún recorrido montañero.
En alguno de nuestros viajes la lluvia no nos abandonó en ningún momento; proporcionaba al paisaje un verde saturado y, a veces, un ambiente misterioso. Aquel color y aquel ambiente es el que visualizo cada vez que pienso en Zuberoa.
Esta vez nos instalamos en el camping de Pont d'Aubense (Oinizegaine), un camping precioso en un pueblo separado de Atharratze por el río. Los dos pueblos están comunicados por un estrechísimo puente sobre el río Uhaitzandi (la Saison).
En este enésimo viaje a Zuberoa nos hemos centrado sobre todo en las gargantas de Basabürüa: Holtzarte y Oladibia, Kakueta y Eluharre. Algo de ellas se puede ver pulsando en este enlace.
San Miguel de Panormitis
En la isla de Symi, en el mar Egeo, termina el viaje que inicié en 2017 para recorrer la Línea Sacra de San Miguel. En Symi se encuentra el ...
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“Cuando mataron a mi padre, a mi madre solo le quedaron los ojos para llorar y las calles para correr”. Esta frase pronunciada por Carmen Ve...
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Cuando enero empezaba a envejecer, atravesamos, desde el norte, la cadena de los Montes Obarenes por el desfiladero de Pancorbo. Nos diri...





